La muerte del segundo marqués de Viana a los 57 años fue todo un acontecimiento social. Le sucedió su hijo, Fausto Saavedra y Collado, que murió sin descendencia y nombró heredera a su esposa, Sofía Amelia de Lancarter y Bleck. El matrimonio es el responsable de la imagen actual del palacio; especialmente de los patios de servicio, a los que la marquesa dio un aspecto más señorial con objetos arqueológicos y decorativos. También trasladaron a Córdoba numerosas obras de arte y mobiliario de su palacio de Madrid, actual sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.