Patio
de recibo

El Patio de Recibo se concibe como el principal acceso al palacio, visible desde la plaza a la que se abre y, junto con la portada, cumple la función de impresionar y mostrar la nobleza que lo habita. La armonía entre arquitectura y jardinería de este patio lo han convertido en una de las imágenes más difundidas de Viana.

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El Patio de Recibo no contaba con acceso a la plaza en el s. XV, como ahora, debido a que en el contrato de compra-venta, de 1421, había una cláusula que así lo ordenaba.

Al palacio se entraba por el actual Patio de los Naranjos. Siglos después, el cuarto propietario del palacio y II señor de Villaseca, Luis Gómez de Figueroa y Córdoba (muerto en 1609), al casarse con una noble cordobesa, María de Guzmán y Argote, había elevado el estatus de la familia y emprendió la tarea de convertir la casa medieval que había heredado en mansión renacentista, más acorde con su tiempo y posición social. Así, mandó construir la fachada en esquina pues era la única parte del palacio que abría a la actual Plaza de Don Gome y el Patio de Recibo, mostrando parte del palacio a la vista pública.



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El patio está rodeado de un pórtico de 16 columnas toscanas y edificación de dos plantas, a las que asoman ventanas pintadas en el clásico “azul Viana”. Como curiosidad, tenemos que señalar que cuando se construyó el patio, dos de sus pórticos eran meras pantallas arquitectónicas para enmascarar partes de la casa incomunicadas con el palacio o, simplemente, que no se poseían.

El Patio de Recibo cumple, en suma, con su función de ser una antesala exquisita de lo que el palacio guarda. Es un recinto sobrio en el que se ha puesto especial cuidado en deslumbrar sin estridencias, buscando el equilibrio entre la arquitectura renacentista que lo sustenta y los añadidos florales que lo visten.

Peculiaridad arquitectónica

El Patio de Recibo tiene forma trapezoidal, adaptándose al solar disponible en su momento. al acceder a él desde una esquina, tiene la peculiaridad de carecer de la columna que debería haber en dicho ángulo. de esta forma, se permitía una mejor vista desde la plaza y los carruajes podían acceder al patio.

Caballerizas

Las caballerizas anexas al Patio de Recibo son parte de la transformación renacentista llevada a cabo por el II señor de Villaseca. Estas estancias son elementos habituales en los patios de recibo o de entrada de las casas señoriales y están destinadas a acoger los carruajes y los caballos de palacio. Las de Viana constan de 3 naves divididas por arcadas de columnas toscanas. Aún se conservan los pesebres. En las caballerizas se exhibe una carroza nupcial cuyas pinturas fueron restauradas por Joaquín Sorolla. Destacan, asimismo, un palanquín y una silla de montar
(s. XVIII).

Calendario de floración de las principales plantas

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