La casa
palacio

Invitados a palacio

Nos encontramos en la parte de la casa destinada a los invitados. El ambiente francés, tan imitado por la nobleza hispana de los siglos XVIII y XIX se encuentra presente en la decoración de los dormitorios. El primero que nos encontramos es el DORMITORIO NEGRO, llamado así por las baldosas vidriadas del suelo y la ambientación general del mobiliario, de la segunda mitad del siglo XIX, Napoleón III.

 

 

Es de destacar la decoración del mobiliario con guirnaldas, flores y paisajes, de rica policromía y detalles dorados y nácar que contrastan sobre los tonos oscuros del fondo.

Continuando por la galería que bordea la zona norte del patio de Recibo, accedemos al otro dormitorio de invitados, el DORMITORIO FRANCÉS. Aquí nos encontramos mobiliario francés del siglo XVIII de diferentes estilos. Destaca el tocador y sobre él el retrato de la reina Isabel de Farnesio sosteniendo en sus brazos al futuro Carlos III, obra de Miguel Jacinto Meléndez. Cubriendo el suelo del dormitorio una “savonnerie Aubusson”.

Dejando a un lado los dormitorios, nos adentramos en el ambiente señorial de época renacentista y barroca a través del SALÓN DEL ARTESONADO. Destacables son sus tapices flamencos del siglo XVI, con temática mitológica, así como la pintura religiosa de escuela italiana y la pintura cortesana española de los ss XVI y XVII, obras de Bartolomé González y Pantoja de la Cruz. Su cubierta de estilo mudéjar es ya de época moderna.

Del mobiliario destaca la sillería de estilo Luis XIV con tapicería de la manufactura de Gobelinos, del siglo XVII, así como las mesas barrocas, de factura española, decoradas la mayoría de ellas con carey.

A través de una pequeña sala, llamada en la casa SALÓN PORTUGUÉS, por estar decorada con mobiliario barroco portugués, del siglo XVIII, donde destaca la lámpara de cristal de La Granja y el paisaje nevado de escuela flamenca, se accede a la zona de servicio.

 

 

 Al servicio de los señores

En esta parte de la casa utilizada por el servicio se encuentran las cocinas. En la COCINA CAMPERA, con una decoración de marcado carácter popular destaca la cerámica española y la colección de jarras de cristianar de Bristol con reflejo metálico sobre la chimenea.

En la vitrina se pueden ver piezas de vajilla de la familia de porcelana del Viejo París

 

En el distribuidor de la siguiente cocina hay una colección de 36 bandejas de diferentes procedencias, predominando las orientales.

La COCINA está dividida en dos zonas: la zona de cocción, decorada con cerámica popular española y diferentes utensilios de metal y la zona de lavado, donde destaca el fregadero de zinc.

 

 

Zona habitada por los marqueses

La siguiente sala que encontramos es el COMEDOR, cubierto por un magnífico artesonado manierista, que junto a elementos decorativos mudéjares como la alfombra colgada en la pared, del siglo XV, contrastan con la cerámica popular de Talavera y Alcora del siglo XVIII. En esta estancia está muy presente la figura del rey Alfonso XIII, del cual el II Marqués de Viana fue Sumiller de Corps, además de unirles una gran amistad, como muestra el retrato en que el Rey viste el uniforme de armas del II marqués de Viana, dedicado por el propio Rey al marqués. La pintura está firmada por Joaquín Sorolla en el año 1908.

Junto al comedor se encuentra el escritorio o DESPACHO DE LA MARQUESA, donde la ambientación del siglo XVI se hace de nuevo patente en su techumbre mudéjar, y el barroco se nos muestra a través de su mobiliario. En las olambrillas del suelo, el león rampante dorado sobre campo de sinople, presente también en los balcones del exterior, es el símbolo del marquesado de Viana.

La siguiente sala es un pequeño salón, el SALÓN DE LOS SENTIDOS, con ambientación del siglo XIX, tanto por el mobiliario que lo decora como por las pinturas murales, que hacen referencia a los 5 sentidos. Era la antesala a las estancias de la marquesa. Destacan aquí la porcelana de Sèvres, sobre la chimenea, y la lámpara, también francesa, de cristal de Bacarrat. Al biombo, de temática mitológica, se le atribuye procedencia mexicana.

Al fin nos encontramos en la sala más utilizada por los últimos marqueses que vivieron en el palacio, el SALÓN ROJO. La decoración de este salón fue obra de la III marquesa de Viana, Dña. Sofía Amelia de Lancaster, donde destaca el biombo chino, uno de sus regalos de boda, de laca de coromandel. Otras piezas destacables de la sala son la porcelana, la lámpara de cristal de Bohemia y el retrato de la reina Dña. Victoria Eugenia, obra de Joaquín Sorolla.

Desde este salón se accede a las ESTANCIAS PRIVADAS DE LA MARQUESA, su dormitorio y cuarto de baño, donde destaca la sencillez de su decoración y la privilegiada situación que se abre al patio de las Rejas.

Manteniendo la tradición iniciada por la nobleza en el siglo XVIII de utilizar alcobas separadas, nos dirigimos ahora al DORMITORIO DEL III MARQUÉS DE VIANA, cuya ambientación recuerda el camarote de un barco, decorado así para evocar su vida de marino ya que fue Almirante. Destacan las litografías con temas navales que decoran el dormitorio y la lente de faro que sirve de mesa para el teléfono.

Atravesando la Galería, con un predominio en su mobiliario del Renacimiento español, volvemos a la Escalera Principal, para iniciar el recorrido por el sector oriental.