
Conduce a la planta alta una vistosa escalera de balaustrada serliana. Tiene dos tramos, de ida y vuelta y en el muro de separación entre ambos, una cartela enmarcando las armas de los Córdoba y Figueroa, antiguos habitantes de la casa. La techumbre ochavada, mudéjar de lacería, centrada por una vistosa piña de mocárabes de la que pende un farol de grandes proporciones. En el rellano, una composición de columna de origen árabe con basa de talla de “avispero”. En sus muros la temática ornamental es la heráldica, presente en dos tapices del s. XVI y un cuadro de gran tamaño con el escudo de los V marqueses de la Rosa. Otros de sus elementos son, hacheros, un arcón que sustenta una bella cerámica de vidriado blanco, un atril con un bello trabajo de herrería, sirve de soporte a una pintura con la representación de Jesús con los discípulos de Emaús.
Recibe ese nombre por ser la de acceso a los salones, galerías y dormitorios de uso cotidiano en la vida de los últimos marqueses. Su cristalera emplomada permite la visión de la escalera y la preserva de las bajas temperaturas.
En sus nobles paramentos, una muestra de pintura española con temática religiosa, constituida por óleos de “Santa Bárbara” de Bernabé de Ayala, “Santo Tomás de Villanueva niño, repartiendo su ropa a los pobres”, copia anónima de Murillo, “Santa Filomena” copia anónima de Gutiérrez de la Vega, y “San José” atribuido a Alonso Miguel de Tovar.
La ambientación del mobiliario es totalmente española con un predominio del renacimiento, destacando: una arqueta del s. XVI con labor granadina de taracea en marfil, un bargueño del s. XVI, en la modalidad de pie de fiador con labor de taracea de marfil, sillones fraileros y un arca renacentista con decoración tallada.
Constituye un pequeño despacho que, como el dormitorio que está a continuación, recuerda tanto en mobiliario como en austeridad y ambientación, el camarote de un barco. Recordemos que el III marqués de Viana, D. Fausto Saavedra, fue almirante de la Armada.
Una mesa escritorio estilo Isabelino, armario librería-vitrina, candeleros, litografías marinas, velador cuyo tablero es la lente de un faro, butacas Imperio en piel blanca y silla romántica son sus elementos.
Cuenta con una cama estilo Carlos IV en caoba con decoración en marquetería, mesita de noche, armario, cómoda Imperio con marquetería y espejo con marco y penacho dorado de estilo Isabelino.
Litografías de la serie Episodios Marítimos, tabla la “Adoración de los Reyes”, anónima, y alfombra Real Fábrica de Santa Bárbara.
Alineado con las dependencias anteriores, sus ventanas abren al Patio de Recibo.
De nueva incorporación, su nombre se lo proporciona un tapiz de grandes proporciones que ocupa su paramento mayor, en él se representa a unos comensales en un rico y bucólico ambiente, fue tejido en el s. XVIII en el taller de Audran en la Manufactura de Gobelinos, a los lados dos columnas salomónicas de estilo barroco de factura moderna. En un lateral otro tapiz de la misma época procedente de la Manufactura de Aubusson, muestra a “Adán y Eva”, el primero en actitud de sembrador, mientras Eva y uno de sus hijos lo contemplan; pinturas de temática religiosa completan la decoración mural. El mobiliario lo compone una sillería dorada de estilo isabelino y varias mesas entre las que destaca una de estilo holandés, trabajada con marquetería. Completan la decoración dos braseros de cobre con peanas de hierro, alfombras españolas y persa, de factura moderna.
Lo cubre una bellísima techumbre de tracería mudéjar, formado por un sistema de decoración en estrellas de ocho puntas, del que pende una lámpara de hierro de original diseño, con las divisas de la casa Saavedra: “Padecer por vivir” y “Dichosos los que por la fe lucharon”.
Una chimenea de escayola al gusto plateresco con el escudo de los Saavedra, ocupa el centro de uno de sus encalados paramentos. En los restantes, tapices flamencos “Alejandro ofreciendo un sacrificio en el altar del fuego” del s. XVI y “Heráldico” del s. XVII, óleos de Felipe IV y de Isabel de Borbón, su primera esposa, de la escuela madrileña del s. XVII.
Bargueños con decoración de influencia oriental, hachero de hierro, mobiliario estilo Luis XIV, mesa española barroca con fiadores, cuyo tablero presenta una decoración en carey y marfil miniado con escenas de la vida de Cristo.
Mesa española barroca –escritorio de doña Sofía Lancaster y Bleck, marquesa de Viana- sillones fraileros y una gran alfombra china de pelo de camello.
Dentro de la grandiosidad del palacio, la entrada en el comedor produce un ligero desconcierto. Bajo un artesonado renacentista de casetones de bellísima composición que atrae inicialmente todas las miradas, encuentra el visitante una diversidad de objetos que, dentro de un gran valor histórico-artístico, producen una sensación de austeridad, de un deseo expreso de apartarse de toda ostentación.
Una chimenea al gusto plateresco con escudo de los Saavedra y alfombra de Cuenca s. XV ocupan dos de sus paramentos. En los restantes, bocetos de retratos de S.M. Alfonso XIII con uniformes de Husar de Pavía, caballería y artillería. Este, de características únicas, pues S.M. se hace pintar por Sorolla con uniforme del arma del II marqués de Viana –teniente coronel de Artillería- y tomando el pincel se lo dedica.
En vitrina un pergamino con el discurso que redactara S.M. don Alfonso XIII durante una estancia en este palacio y pronunciado en el Círculo de la Amistad de esta ciudad el 23 de mayo de 1921. Está firmado por S.M.
Mesa tipo conventual, sillones fraileros, cerámica de Talavera y Alcora, destacando el aguamanil del s. XVIII.
Sobre su pavimento alfombra Fundación Generalísimo.
Una colección de treinta y seis bandejas empezadas a coleccionar por el II marqués de Viana, constituyen un conjunto poco común de la más diversa procedencia.
Sus hornillas de carbón le confieren a esta pieza un extraordinario sabor popular enriquecido por la colección de cerámica española y albarelos talaveranos. Se conserva además, todo un repertorio de diferentes utensilios en metal de uso común en otras épocas: chocolateras, jarros, perolas, cazos, espeteras y braseros de cama. Una mesa de grandes proporciones y algunas sillas constituyen el moblaje de esta pieza en la que como nota curiosa se conserva la lista de los diferentes platos que se podían confeccionar para el menú de los marqueses.
Esta pequeña dependencia junto al Office - Cocina acoge en sus muros armarios chineros. En su parte central una mesa y un sillón.
En uno de sus muros un montaplatos facilitaba el transporte de los mismos, desde la cocina al comedor. Un antiguo fregadero de zinc, recuerda la función de esta dependencia, en la que se conserva un teléfono interior, vestigio de novedad de otra época. Un armario chinero de dos cuerpos, de palma de caoba destaca entre su sobrio mobiliario.
Su paramento frontal está recubierto parcialmente por un panel de azulejos levantinos, a los que se adosa una pileta con cartela de escudo agustino, que hace las veces de aguamanil. Dos armarios, uno de ellos de dos cuerpos y acristalado en su parte superior, alojan cubertería y enseres varios, de un contemporáneo servicio de mesa.
Lugar predilecto de tertulia de don Fausto Saavedra y Collado, III marqués de Viana.
Sobre su amplia chimenea, colección de dieciocho jarras inglesas con reflejos metálicos, y en sus encalados muros, espingarda, bodegones, especiero…
La cocina de hornillas de carbón vegetal, acoge un gran lebrillo de cerámica sevillana, platos, fuentes, jarras y útiles diversos de singular belleza.
Una rueca, da una nota hogareña más a su mobiliario de marcado carácter popular.
Dos alfombras alpujarreñas completan su ambientación.
Recibe el nombre, por proceder los diversos objetos y mobiliario que contiene, de la familia de la marquesa, de nacionalidad portuguesa.
Contadores, mesa, armario, candeleros plateados, espejo don Juan V, cornucopias y diversas pinturas sobre cobre, tabla y lienzo.
Una alfombra Kilim, cubre parte del suelo.
Tres tapices de la Casa Salamanca s. XVII –el segundo marqués de Viana era Saavedra y Salamanca- dos ánforas de piedra semipreciosa italianas siglo XVIII, pintura sobre cobre “Calvario” de la escuela de Van Dick, copia al pastel de Fernando VII, de Nelly Harvey, contador de influencias italiana y francesa decorado con carey y bronce, sillones fraileros, braseros con pie de garra, fragmentos de retablos y cerámica de Talavera, constituyen un conjunto –con sus alfombras de elementos geométricos y fitomorfos de procedencia persa una y otra de la Real Fábrica- que predispone a la visita del próximo Salón del Artesonado.
Procede su nombre de la armadura de lacería mudéjar que lo cubre, de notable belleza y sencillez.
Lo armonioso de su proporción y riquísimo mobiliario le hace acreedor de la admiración de sus visitantes. Su difícil descripción sólo parece encajar en un logrado equilibrio entre su grandeza artística y austeridad señorial.
En sus paramentos, retratos de “Isabel de Valois”, obra de Pantoja de la Cruz; "María de Austria”" y su hermano el “Cardenal Infante don Fernando”, de Bartolomé González; lienzos que representan a “Santa Catalina” y una “Madonna” atribuidos el primero a Federico Barocci de Urbino y el segundo a Giovanni Battista Salvi “El Sassoferato” y un óleo de doble formato “Pareja de floreros” de H. Boua F., copia de uno del pintor italiano Andréa Belvedere.
Cuatro tapices flamencos s. XVI representan el “Juicio de Paris”, “Presentación de Helena a Príamo”, “Paris justifica su conducta ante la corte de Príamo” (serie antecedentes guerra de Troya) y “Venganza de Tomiris” (serie Historia de Ciro) este último flanqueado por una pareja de columnas salomónicas de la primera época del estilo Barroco.
Entre otros objetos, son piezas de su mobiliario, dos contadores con placas de marfil, dos sofás de estilo Knole, uno de ellos del s. XVII y el otro copia posterior, mesa con rico tablero decorado en carey y marfil, jamugas, sillones de estilo renacimiento italiano, sillería de estilo Luis XIV con tapicería de la manufactura de Gobelinos s. XVII y una colección de mesas auxiliares barrocas ss. XVII-XVIII, con los tableros decorados en carey y marfil, presentando cada una de ellas una decoración diferente.
Su pavimento está cubierto casi en su totalidad por una gran alfombra de Cuenca del s. XVII.
El mobiliario sigue una estética francesa empleando diferentes estilos con predominio del Luis XVI.
Dos de sus paramentos los cubren tapices de Bruselas del s. XVII, “Conversión de San Pablo” y “Liberación de San Pedro de la prisión de Herodes”. En los restantes se distribuyen, una Virgen del Carmen con el Niño Jesús, entregando escapularios a Sta. Teresa y S. Juan de la Cruz, obra de la escuela sevillana, atribuida a Germán Llorente, un retrato de la reina doña Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V, sosteniendo en sus brazos al futuro Carlos III, de Miguel Jacinto Meléndez, y una representación sobre cobre de “Santiago en la batalla de Clavijo” de autor anónimo. Porcelanas de Sevres completan la decoración de este dormitorio de invitados.
Dependencia junto al dormitorio cuya puerta de acceso está disimulada tras un tapiz. Un balcón que abre al Patio de la Cancela proporciona a la estancia luz natural.
Se presentan en ella dos grandes lienzos con escenas de las batallas de “Galoo y Verrebroeck” y “Noerdlingen”, de la escuela de Peeter Snayers, correspondientes a “La Guerra de los Treinta Años”, forman parte de la colección expuesta en la Galería de las Batallas. La decoración pictórica se completa con dos retratos, “Luis I” y el “Conde de Aranda”. El primero una copia realizada para el 2º marqués de Viana, el original obra de Miguel Jacinto Meléndez se conserva en el Palacio Real, el segundo es una obra de algún seguidor de Mengs.
Busto de Alfonso XIII de Benlliure al gusto ecléctico, arqueta Momoyama y sobre una mesa un Crucificado de la escuela andaluza del s. XVIII.
Fue en vida de los marqueses uno de los destinados a invitados. Viene su nombre de la solería de baldosas de vidriado negro y de su ambientación general. El mobiliario, laqueado en este color con pinturas, dorados y aplicaciones de nácar, de estilo Napoleón III, realizado en papier-maché y madera. La cama con baldaquino, tocador, sillas, chiffonnier y restantes piezas, constituyen un conjunto poco frecuente aún dentro de su estilo.
Varios retratos –uno de ellos de artillero laureado- firmado por Esquivel, paisajes, fanales, candeleros y un barómetro, configuran un conjunto al que unas piezas de opalina aportan su colorido, rosa y blanco para la lámpara y otras varías, de un vistoso color verde. Una alfombra de la Real Fábrica cubre su pavimento.
Alineado con el Cuarto de Baño del Dormitorio Francés y al igual que este con un vano que abre al Patio de la Cancela.
Recibe su nombre por la colección de 236 piezas de cerámica nacional pertenecientes a los siglos XIII al XIX, formada por el marqués de Laurencín y adquirida por el 2º marqués de Viana, a comienzos del s. XX. Motivos heráldicos, gremiales, inquisición, callejero, de propios, etc., constituyen una exposición singular, tanto en su evolución técnica como en su diseño.
Ambientan el conjunto, un óleo representando a “San Diego” obra de algún seguidor de Zurbarán, mesa con cantorales y alfombra Kilim.
Valiosas colecciones reúne esta galería, en sus muros, una muestra de la artesanía más tradicional y emblemática de la ciudad, una colección de cueros - cordobanes y guadameciles - adquirida por el 2º marqués de Viana a comienzos del s XX a D. Antonio Páramo. Comprende treinta y seis piezas, datadas entre el s. XV al XIX que ejemplifican la variedad decorativa a que se presta este material, entre ellas pueden apreciarse conservados total o parcialmente, frontales de altar, encuadernaciones, tapicerías, revestimientos de muros y arcones, junto con representaciones de temática religiosa, propias de altares portátiles.
Está pequeña sala recibe el nombre, de sus pinturas murales de influencia goyesca, que representan unas alegorías alusivas al tema. Una de las mejores lámparas de la casa, francesa de cristal de Bacarat, proporciona luz a la estancia. Entre la profusión de elementos, típicamente decimonónica que muestra su decoración, destaca un conjunto realizado en papier- maché, laqueado en negro con pinturas, dorados y aplicaciones de nácar. Completan el mobiliario, un biombo dieciochesco con pinturas mitológicas, sofá y sillones de estilo romántico tapizados en capitoné. Sobre la chimenea, una guarnición de porcelana de Sevres, y delante del biombo, cuatro figuras de perros de cerámica inglesa de finales del XIX.
Ocupando el centro de la Galería, tres vitrinas. Se conserva en dos de ellas, una colección de documentos, del s. XVI al XIX, predominando las ejecutorias de nobleza. La tercera exhibe una colección de libros de caza y cetrería. De igual modo se expone una copia de la obra del s. XIII de Bruneto Latino “El Tesoro”, la reproducción es un manuscrito del s. XV, escrito a dos tintas en castellano, con una bella encuadernación en cuero de influencia mudéjar.
Recibe el nombre la sala del color del tapizado de paredes y suelo, su proximidad a las habitaciones de la marquesa, hacen pensar que fuese el más utilizado de la casa, en la última época. Es de planta rectangular cubierta por una bóveda encamonada con un friso dorado y pinjante, del que pende una vistosa lámpara de cristal de Bohemia que al reflejarse en cuatro espejos colocados en chaflán, multiplica su luminosidad. Su variado estilo, le confiere al salón el ecléctico aspecto característico del s.XIX. Entre el mobiliario cabe destacar, un biombo chino de laca de Coromandel de doce hojas, cómodas, consolas, mesas escritorio, vitrina, bureau, banquetas, sillones y sofá, de variados estilos en los que predomina el gusto francés. Preside la decoración de sus paredes el retrato de la reina Victoria Eugenia firmado por su autor J. Sorolla en 1918 y por la propia reina, como gesto de amistad a los segundos marqueses de Viana. Excelentes piezas de porcelana de diferentes facturas completan la decoración de la sala.
Un balcón en el frente abre al patio de las rejas y proporciona una gran luminosidad a la zona. La decoración en tonos grisáceo de los muros y la lámpara de color azul produce un ambiente de gran elegancia. El mobiliario lo componen unas mesas consolas de estilo Carlos IV, un sofá y una silla de estilo romántico tapizados en seda de color marfil. Diversas pinturas de pequeños formatos completan la decoración.
Podría denominarse esta pieza Salón de baño dado sus dimensiones y decoración. Frente al gran ventanal, a modo de tocador, una mesa y banqueta en hierro forjado. En uno de sus lados mayores una elegante bañera inglesa de estilo Imperio, recuerda la función de la estancia. En el frontero a la puerta de acceso, está ubicado el lavabo bajo un gran espejo y a los lados, estanterías de mampostería que acogen una colección magnífica opalina. Lámpara de opalina blanca montada en bronce, y una colección de litografías de temática galante, son un complemento más de la estancia.
En sus muros dos grandes ventanales, abren uno al Patio de la Madama y otro al de la Cancela, están guarnecidos por cortinajes de floreada cretona inglesa en tono azul grisáceo que se repite en la tapicería de un confortable sillón; conforman el resto del mobiliario una cama de caoba con mesillas a los lado. Resaltan en uno de los muros dos hornacinas en cuyas baldas de cristal se exponen delicadas piezas de opalinas de color blanco y de cristal plateado. Las lámparas son del mismo material, una de techo blanca y azul y quinqués blancos sobre las mesillas. Presidiendo la cabecera de la cama una pintura sobre cristal, con el tema de la Anunciación.
Distribuida en dos estancias contiguas, recorren sus muros anaqueles donde se alinean 7.016 volúmenes, de cuidadas encuadernaciones en cuero y algunas en pergamino, su cronología abarca los siglos XVI al XIX. El mobiliario de estilo inglés y francés presenta una acogedora distribución, cofre estilo Nambam, reloj inglés de sobremesa y un retrato de D. Gaspar Juan Arias de Saavedra, antepasado del marqués, sobre la chimenea son elementos destacados de su decoración. Tres alfombras de diseño oriental cubren el pavimento de sencillo ladrillo, complementado en la primera estancia por antiguos azulejos sevillanos, con temática de caza.
Comunica la Biblioteca con las Galerías de Goya y de las Batallas. Componen la decoración: dos alfombras turcas tipo Kilim de brillante colorido, dos bargueños uno con decoración mudéjar decorado con chapas de hierro calada y dorada, y otro de ornamentación plateresca con marquetería en hueso, pintura “El Prendimiento” de Antonio del Castillo, un “Ecce Homo” atribuido a Luis de Morales y “San Miguel” copia de factura moderna del S. Miguel de Tous, obra del pintor cordobés Bartolomé Bermejo.
En esta sala de pequeñas dimensiones un gran ventanal abre al jardín mostrando, una de las mejores vistas de la casa. En sus muros pueden admirarse seis pinturas flamencas, del s. XVII, obras del taller de Brueghel el Joven, unos óleos sobre cobres donde se representan, “Los animales camino del arca” y “Alegorías a los sentidos”. En cuatro de ellas - vista, oído, olfato y gusto - en el interior de unas ricas estancias decoradas con objetos curiosos, una Venus y un mono aluden al sentido representado mientras que una escena de batalla, representa al tacto.
Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, como antepasado de los marqueses de Viana está representado en la casa en una de sus facetas menos conocidas, la de pintor, mereciendo especial mención un “Autorretrato” de 1824 de gusto romántico, otras de sus obras son: “Retrato de familia”, “Magdalena penitente”, y un sobrio “Bodegón”, junto a ellas “Celda de Felipe II en el Escorial” y “Despacho del Duque de Rivas en Nápoles”, del conde del Donadío y de Giuseppe Russo, respectivamente. Resalta en esta sala, de pequeñas dimensiones, una bella lámpara de techo de cristal de La Granja.
Dos destacadas piezas se exhiben en sus muros, un lienzo de grandes proporciones “Adoración de los Magos” obra de 1.700 de Luca Giordano y un tapiz flamenco del s. XVI,”La Resurrección de Cristo”, del taller de Willem de Pannemaker. Una mesa de nogal con profusa talla de influencia renacentista, contador neoclásico, hacheros barrocos y tinajas mejicanas de cerámica de Tonalá, son sus elementos.
Salón decorado al gusto neoclásico, recibe el nombre de los tapices goyescos que expone, tejidos en la Real Fábrica de Madrid, en los siglos XIX y XX. Su temática es costumbrista, siendo el más conocido de todos “Los Zancos” de Goya, de quién se conservan tres más en la sala, junto con dos de José del Castillo, dos de David Teniers y uno de Ramón Bayeu. Completa la decoración mural retratos de la dinastía borbónica: Carlos IV, Alfonso XII y Felipe V. El conjunto de muebles que reúne el salón es variado, armario - librería, cómoda, “bureau” de estilo inglés, sillería compuesta por un sofá, cuatro banquetas y ocho sillones, de estilo Carlos IV. Una pieza destacada en este salón es el reloj, de porcelana del Buen Retiro y de esta misma manufactura, dos tibores, dos lámparas de techo de cristal, decoradas con cenefa de bronce de estilo imperio, proporcionan luz a la estancia.
Cuatro magníficos tapices de la Real manufactura de Gobelinos del s. XVIII dan nombre a la sala, “La recolección de frutos”, “El transporte de la caña de azúcar”, “Cazador indio” y “Lucha de animales”. Corresponden a la serie “Nuevas Indias” donde se representan escenas alegóricas al descubrimiento de América, según cartones de François Desportes.
Recibe su nombre por la temática de cuatro grandes lienzos pertenecientes a la serie de “La Guerra de los Treinta Años”, atribuidos al flamenco Peeter Snayers (1592-1666), representan las batallas de: Louvaine, Güeldres, Saint Omer y Thionville, con panorámicas de los campos de batalla aludidos, las tropas participantes y los generales más importantes que intervienen en ellas, esta crónica pintada se completa con la cartela explicativa que aparece en el ángulo inferior izquierdo de las pinturas.
De reducidas dimensiones, decorado con una sillería de coro del s. XVI de rica talla plateresca, bargueño frailero con sencilla decoración de marquetería. En sus muros las obras: “Ascanio”, “Moisés haciendo brotar agua de la peña de Horeb” y el “Rapto de las Sabinas” firmada por el Cavalier D’Arpino.
Este espacio de planta cuadrada está cubierto por una bóveda barroca de yesería del s. XVIII, obra de Francisco Javier de Pedrajas. Trasladada y colocada en este lugar en 1985 de la casa solariega de los Tejeiro, en Cabra. Una sencilla escalera conduce al Patio de la Cancela.
