El grueso de la colección de armas de fuego la forman 24 arcabuces realizados por arcabuceros reales de Madrid entre los siglos XVII y XIX, armas que se empleaban en las grandes cacerías. Los primeros fueron adaptados en el s. XIX a nuevos sistemas de tiro. Sus cañones son de 2 ó 3 órdenes, montados a la española, con decoración de ataujía en oro. Completan la colección pistolas de uso personal, de duelo, revólveres y una espingarda. Está considerada como una de las colecciones privadas más importante en esta materia.