El Arcángel San Rafael

 

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El Arcángel San Rafael forma pareja con el San Miguel también expuesto en esta sala y tiene la particularidad de estar firmado y fechado por Valdés Leal, aunque la fecha fue visiblemente alterada en una restauración realizada a principios del siglo XX. La devoción al Arcángel San Rafael se extendió en Córdoba a raíz de la peste que asoló la ciudad a partir de 1649, puesto que según la tradición, protegió a muchos ciudadanos de la plaga mortal. En la captación del modelo del Arcángel, Valdés Leal parece haberse inspirado en un dibujo original de Rafael, aunque modificó libremente la disposición del cuerpo y la movilidad de brazos y piernas.

La expresividad de la figura del Arcángel se subraya con el agitado revoloteo de su túnica y con el impulso aparatoso de sus alas desplegadas; su rostro de anchas facciones posee rasgos suaves y delicados, intensificando su belleza el efecto de su rubio cabello ceñido a la frente con una rica diadema de orfebrería. Su aristocrático vestuario e incluso su calzado aparecen adornados con elegantes broches que realzan la calidad de su lujoso atavío. De esta manera, alternando aspectos de distinción física y espiritual, Valdés ha configurado un prototipo corporal poseedor de una belleza ambigua y seductora, de gran atractivo visual; el Arcángel lleva como atributo un gran pez, alusivo a la curación de la ceguera del padre de Tobías, realizada con su hiel. Con la mano derecha sostiene una cartela de recortado perfil en la que aparece pintado el episodio de Tobías y el Arcángel extrayendo el pez del río.

Los dos últimos guarismos de la firma aparecen actualmente como un 3 y un 0, aunque se advierte con claridad que están repintados al igual que el resto de la firma. Al repintarse se alteraron sus primitivas grafías, que por las características subyacentes podrían ser un 5 y un 6.

Enrique Valdivieso González.
Catedrático de Historia del Arte.