Archivo
Histórico

Archivo del palacio

El Archivo Viana vincula su trayectoria con los avatares de los propietarios del Palacio de Viana en Córdoba. Sus fondos originales arrancan con la documentación que entre los siglos XV y principios del XVII genera la familia que hizo del palacio su casa principal: los señores de Villaseca, marqueses desde 1703. En 1765 empieza a componerse y ubicarse, distribuido en seis salas, en una entreplanta que se sitúa en torno al patio llamado, precisamente, del Archivo. Por entonces, la marquesa de Villaseca sucedía al frente de la casa de Belmonte y Moratalla y su marido añadía el título de conde de Villanueva de Cárdenas, incorporándose al archivo toda la documentación que acompañaba a estas sucesiones.



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El primer tercio del siglo XIX verá llegar otra oleada de fondos, al tiempo que los siguientes Villaseca vayan sucediendo en nuevos títulos y mayorazgos. En 1873, cuando la marquesa viuda de Villaseca casó en segundas nupcias con Teobaldo Saavedra, el Palacio y el archivo pasaron a pertenecer a la casa Viana, más aún cuando los marqueses Carmen y Teobaldo instituyeron como heredero al sobrino de éste, José, conde de Urbasa y lógicamente estos títulos se incorporaron entonces al archivo.

José Saavedra y Salamanca, II marqués de Viana, será el propietario más importante que tenga el Archivo. Se unen en él tres características: primera, su protagonismo en la España de Alfonso XIII, de quien fue amigo y destacado miembro de su corte; segunda, la llegada con él de nuevos títulos al archivo; y tercera, que desde 1918 comprendió la importancia histórica del mismo y decidió exponer algunos documentos en vitrinas en el propio palacio e incluirlo en la ruta de visitas selectas de turistas, teniendo clara, además, su apuesta por convertir esa mansión en un museo, adquiriendo para ello importantes colecciones de cueros, azulejos y platería. Sólo su temprana muerte en 1927 le impidió completar nuevas salas dedicadas a pintura.



Su hijo Fausto engrandeció el palacio cordobés con el patrimonio que en 1956 trajo de su Palacio de Madrid, vendido al Ministerio de Asuntos Exteriores, y al Archivo con los títulos en los que sucedió. En el año 2000, Jacobo Hernando Fitz-James Stuart, duque de Peñaranda y IV marqués de Viana, su sobrino nieto y sucesor, vendió el Archivo Histórico Viana a CajaSur, entidad que en 1980, con el nombre de Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, había adquirido el Palacio de Viana donde se guardaba.

 

El Archivo Histórico Viana se muestra como una joya donde acometer investigaciones sobre personajes de la Historia de España de los que apenas se poseían fuentes documentales; realizar estudios sobre señoríos, localidades, títulos, obras pías o sobre el gobierno de las élites locales; y ampliar conocimientos y datos sobre aspectos sociales, políticos, culturales, económicos, religiosos y de la vida cotidiana, a partir de los datos que ofrecen los documentos que custodia el archivo.